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Abelardo Serrano Sácaro

La vida y obra de Don Abelardo Serrano muestran el extraordinario compromiso de un maestro que marcó la educación y el futuro de varias generaciones de vecinos.
Personajes   |   Año1910
Abelardo Serrano Sácaro

DATOS PERSONALES

Nació en El Viso (pedanía de Balsa de Ves), el 11 de octubre de 1858. Hijo del matrimonio formado por Ángel Serrano y Lucrecia Sácaro.

Se casó el 4 de octubre de 1883, con Encarnación Gil Ochando, estableciendo su domicilio en la casa que despúes sería de Isabel Belmonte y Miguel Valiente.

Dicha casa estaba y está situada en la Calle La Marquesa, concretamente en la placeta que lleva su nombre.

Foto familiar. De izquierda a derecha y de arriba abajo.
Francisco, Encarnación, Obdulia, Rosa, Luisa, Eduardo,
Encarnación (madre), Sofía y Abelardo (padre).
Placa con el nombre de la placeta dedicada a Don Abelardo Serrano.

ESTUDIOS

Tras realizar los estudios de primaria y superiores, pasó a estudiar la carrera de Magisterio en la Escuela Normal de Albacete, donde octuvo el título de Maestro de Primera Enseñanza, el 10 de junio de 1879, con un expediente excelente. Al año siguiente hizo la oposición y tras aprobarla fue nombrado maestro de la escuela elemental de niños de Casas de Ves, el 14 de noviembre de 1880; escuela situada, en aquél momento, en el edificio del Ayuntamiento.

DATOS PROFESIONALES

Su trabajo como maestro fue ejemplar, entregándose en cuerpo y alma a la enseñanza de sus alumnos; un trabajo realizado en unas condiciones muy difíciles: por masificación de niños, por no existir grados e ir juntos mayores y pequeños. También por falta de material, por faltas de asistencia continuada, por el ambiente de incultura general del pueblo, porque muchos padres no veían la necesidad de que sus hijos aprendieran, porque los niños tenían que ayudar en las tareas agrícolas y ganaderas. Don Abelardo procuraba que su enseñanza fuera práctica y que sus alumnos aprendieran directamente de la naturaleza, por lo que eran frecuentes sus paseos escolares para observar las plantas y animales, recoger fósiles y minerales, estudios geológicos, y con sencillos aparatos construidos en clase, hacer mediciones de terrenos, nivelaciones, mediación de alturas, etc., obteniendo datos prácticos y curiosos como por ejemplo la altura de la torre de la Iglesia (30 metros), la del Cerro Palancho, sobre su base, (75 m.), los desniveles de La Pasadilla y de La Cañada eran de 43 y 105 metros respectivamente. Viendo el gran número de analfabetos que había en la población adulta del pueblo, y acogiéndose a un Decreto Gubernamental sobre alfabetización, creó y dirigió una escuela nocturna para adultos comprendidos entre 12 y 31 años, llegando a tener hasta 140 alumnos inscritos que recibían dos horas diarias de clase, de lunes a sábado, siendo ayudados por algunos voluntarios. Como complemento de esta labor con adultos y como consecuencia de su amor a las plantas, impulsó la creación de un vivero, por parte del Ayuntamiento, que sirvió para que se plantasen entre 15.000 y 20.000 plantas, en su mayoría almendros, olivos e higueras.

HOMENAJES

En los años de su magisterio tuvo lugar la construcción de las nuevas escuelas en la Calle La Marquesa (donde ahora se encuentra el Centro Social), y ocupando Don Abelardo la clase del primer piso, convirtió ésta en un templo del saber, donde todas las paredes y pilares las pintó con figuras geométricas, nombre de personajes bíblicos, fórmulas matermáticas, nombres de geografía, etc., formando una atmósfera de cultura alrededor del alumno que hacía fácil su aprendizaje.

Por el celo e interés demostrado en su labor y por el buen estado en general de la enseñanza en su escuela, obtuvo varios votos de gracia por parte de la Inspección de Enseñanza. Con 67 años de edad y aún en activo, la muerte le llegó el 23 de abril de 1927. Dos años después y haciendo honor al refrán que dice: "de bien nacidos es ser agradecidos", un grupo de ex-alumnos formó una comisión para promover un homenaje público a tan gran maestro para: "agradecer la labor asidua y celosa del que fue nuestro Maestro, DON ABELARDO SERRANO SACARO, que formó nuestras almas en el doble templo de inteligencia y corazón con su luz y calor de Maestro y padre".

 

La Voz del Distrito (periódico que por aquellas fechas se editaba en Casas Ibáñez) recoge la noticia de que en la tarde del 29 de mayo el Alcalde de Casas de Ves al frente de la Corporación Municipal, de los señores que formaban parte de la Comisión organizadora del homenaje, autoridades y pueblo en general, precedidos por la banda de música de Alborea, se dirigió, tras recoger a los hijos de Don Abelardo, a la escuela que él regentó, donde tras unas palabras del Alcalde, se procedió, entre los acordes de la Marcha Real y los aplausos de la muchedumbre que llenaba la calle, al descubrimiento de una lápida de mármol, colocada en la fachada, que decía así: "HOMENAJE DE GRATITUD Y RECUERDO AL DIGNO MAESTRO DON ABELARDO SERRANO SACARO QUE CONSAGRÓ SU VIDA A LA ENSEÑANZA DE LOS HIJOS DE ESTE PUEBLO -1929-". El acto de homenaje, a causa de la lluvia, concluyó en el Teatro Moderno, donde maestros compañeros, ex-alumnos y sacerdote, exaltaron las virtudes de tan insigne maestro.

(Este artículo ha sido posible gracias a la documentación y datos proporcionados por Ángel Serrano, nieto de D. Abelardo.)
Ricardo Lejárraga Herrero