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Tras la desmembración, en 1820, del antiguo territorio de Ves en tres municipios: Villa de Ves, Casas de Ves y Balsa de Ves, surgió la necesidad de establecer la línea divisoria entre ellos. Para ello, la Diputación Provincial de Albacete, creada unos años antes, acordó en sesión celebrada el 14 de marzo de 1821 encargar al licenciado don José Rafael Cuenca, abogado de los Tribunales Nacionales y vecino de Almansa, la delimitación de los términos municipales mediante el correspondiente amojonamiento, con el fin de evitar conflictos de jurisdicción relacionados con impuestos y aprovechamientos forestales, agrícolas y ganaderos. Así pues, el 24 de abril se constituyó una comisión presidida por don Juan Andrés Núñez, escribano real y notario público de Ayora, junto con Miguel Antonio Pardo y José Arocas, delegados por Casas de Ves.
La comisión inició las labores de amojonamiento
En el contexto del amojonamiento, los mojones son marcas, hitos o señales permanentes que se colocan
en puntos estratégicos de un terreno para delimitar físicamente los límites de una propiedad.
Fuente: Arquitasa.com
a las diez de la mañana, hora fijada en la citación, aunque los representantes de Balsa de Ves no se habían presentado. El primer mojón, construido en piedra seca, se colocó en el cerro del Yeso Malo, en la zona bañada por el río Cabriel. El segundo se situó en el collado del Tollo del Águila, tomando como línea divisoria el barranco que nace en dicho lugar. Desde allí se colocó otro mojón en un pequeño cerro situado al norte de La Lentiscosa, siguiendo después la línea del límite de esta finca y, más adelante, el camino que une La Lentiscosa con Cantoblanco. Una vez alcanzado lo alto del collado de La Lentiscosa, comparecieron Pascual Piqueras y Francisco José Pedrón, los comisionados por el Ayuntamiento de la Balsa, y todos continuaron hasta la Cruz de Nicolás Carrión, donde se colocó otro mojón. Desde este punto se dirigieron al Charco Lubio, quedando sus aguas como aprovechamiento común para ambos municipios en calidad de abrevadero. Desde allí se fijó la línea divisoria hacia el cerro más elevado situado al norte, dejando el camino como servidumbre para las aldeas. También se colocó otro mojón en la fuente de Peña Horadada, cuyas aguas quedaron igualmente como uso común.
Finalmente, la delimitación concluyó en la Casilla de Portugal, donde se levantó un mojón triangular de cal y canto que señalaba el punto de división entre Villa de Ves, Casas de Ves y Balsa de Ves. Preguntados los comisionados si tenían alguna objeción que formular, los representantes de Balsa manifestaron que no se había dejado suficiente paso a los ganaderos de Cantoblanco por el lado norte y que no estaban plenamente conformes con el amojonamiento realizado en su ausencia.
Al día siguiente, 25 de abril, a las cuatro de la tarde, se procedió al amojonamiento entre Casas de Ves y Villa de Ves. Actuó como delegado de esta última Pascual Piqueras, mientras que los representantes de Casas de Ves no pudieron presentarse debido a los fuertes aguaceros que caían desde el mediodía. Partiendo del mojón situado en la Casa de Portugal, se colocó otro, construido de cal y canto, junto a la casilla de Lorenzo Mañez, en el lugar donde se cruzan los caminos que van desde las Casas de Juan Navarro a Casas de Ves y desde Cantoblanco a La Carrera. El propio camino quedó establecido como línea divisoria, quedando además el lavajo como aprovechamiento común para ambas partes. Desde este punto, la Vereda quedó establecida como línea divisoria común hasta llegar al Collado de la Parrilla. Continuando por otro collado y en dirección al mediodía, se alcanzó la Huerta Somera, junto al río Júcar, tomando como referencia divisoria el puntal situado por encima de la presa.
Al día siguiente, ya con la presencia de los comisionados de Casas de Ves, y tras cruzar el río Júcar, se acordó que el barranco del Mingo Andrés sirviera de límite hasta llegar a la manga de Las Calabazas, donde se colocó un mojón en el saliente, dejando el abrevadero del barranco como aprovechamiento común. Desde allí la línea continuó hasta la cima de la loma que domina la manga de Los Cochinos y, atravesando el barranco de Cueva Alta, siguió amojonándose hasta alcanzar la vertiente occidental del collado de La Colleja, orientada hacia la cañada de Carcelén. En este punto se levantó un mojón de cal y canto que marcaba la división entre los términos de Jorquera, Casas de Ves y Villa de Ves, quedando así completada la delimitación de los tres ayuntamientos surgidos del antiguo territorio de Ves.
Preguntados los delegados si tenían alguna objeción al amojonamiento realizado, los representantes de Casas de Ves manifestaron que, atendiendo al número de vecinos, les correspondería aproximadamente la mitad del antiguo término de Ves. Consideraban, por tanto, que la división efectuada no reflejaba adecuadamente ese criterio y señalaron además que algunas de las líneas trazadas superaban en más de mil trescientas varas las distancias que habían indicado los encargados durante las jornadas en las que ellos no estuvieron presentes. Finalmente, con las firmas de Pascual Piqueras, José Arocas, Miguel Antonio Pardo, Martín Carrión y del licenciado don José Rafael Cuenca, quedó formalizado el acuerdo en Villar de Ves el día 27 de abril de 1821, dando fe del mismo el escribano real don Juan Andrés Núñez. Dos años más tarde, los tres ayuntamientos de Ves volvieron a reunificarse, situación que se mantuvo hasta 1838, cuando Villa de Ves recuperó nuevamente su independencia municipal. Balsa de Ves siguió el mismo camino en 1844. Con estas nuevas segregaciones se realizaron pequeños reajustes en los límites territoriales, aunque se conservó en lo esencial la delimitación acordada en Villar de Ves en 1821.