?>
Información ampliada de los protagonistas principales:. Luis Fernández Ardavin y Felipe o Leopoldo Cano
Acabada la guerra, en el año 1943 se forma una sociedad o asociación de amantes del teatro y del cine, dirigida por un médico llamado : Juan Gómez Martínez que abre de nuevo el local y compra una máquina de cine sonoro que manejaba Daniel Fernández y como ayudante Noé Martínez. La proyección se hacía parando varias veces para cambiar el rollo; había cortes múltiples por el mal estado de las películas, por caídas de tensión y cortes de electricidad, etc.; y para remate los cortes de la censura hacían que muchas veces se agotara la paciencia del público y se produjeran grandes alborotos y griteríos.
Unos años más tarde, el “Teatro Moderno” pasa a ser propiedad de Blas García “el de Telesforo”, Manuel Soriano y Miguel Valiente Cebrián, que siguen con su explotación y que a partir de 1950 alternan cine con baile, para lo cual subían los bancos a los laterales del “gallinero” y quedaba el patio de butacas libre para los bailarines; acabado el baile se volvían a bajar los bancos, se colocaban en su sitio correspondiente, y listo para proyectar una película.
A finales de los años 50, un sacerdote llamado Don Cayo Picazo empieza a hacer cine, con un equipo de 35 mm, en los salones parroquiales (dónde ahora está la cooperativa) y esta causa, más otras añadidas, hace que el “Teatro Moderno” cierre por un tiempo y que se acometan obras de saneamiento y acondicionamiento, que le hacen perder su antigua fisonomía, perdiendo su condición de teatro y convirtiéndose en “Cine Moderno”,
con el aspecto que todos hemos conocido. Se viven los años dorados del cine, pero a partir de la segunda mitad de los años 60, con la proliferación de la televisión, la multiplicación de canales y posteriormente la aparición del vídeo, hace que poco a poco las salas de proyección de los pueblos y más tarde de las ciudades vayan cerrando. Nuestro pueblo no es una excepción y el cine cierra, pero de nuevo una asociación de padres y gentes amantes del cine y de su pueblo logran mantenerlo abierto, con gran esfuerzo y sacrificio, siendo uno de los pocos cines de pueblo, pequeños y grandes, que al inicio de los 90 permanecía abierto en nuestra provincia. Pero la situación se hace insostenible y así el 24 de marzo de 1991 se hace la proyección de la última película: “Dos mujeres y una mula” y el 31 del mismo mes se representa la revista de fiestas, y nuestro “Teatro-Cine Moderno”, cierra definitivamente sus puertas, su historia y con él parte de la nuestra.